
gipuzkoakultura - nere bulegotik
Berger es un sabio de la vida. He leído Aquí nos vemos, relatos de encuentros en que los muertos del narrador están presentes y le acompañan, le interpelan, le siguen educando y perdonando. Es un torrente lleno de saltos que burla a la gravedad porque las ausencias, los arraigos, los amores y los recuerdos y la misma muerte son vividos y recuperados fuera del tiempo.
Sé que Ixiar Rozas y Dario Malventi harán lo posible para que John nos visite en la próxima edición de Periferiak. De momento podemos leer La anomalia en begiradak.miradas y memorias desde el margen. Precisamente de ese libro hemos extraído el retrato de John Berger, trazado por Concetta Probanza.
Berger cumple este año 80. Me recuerda a Oteiza, el cabello blanco, la mirada incisiva, las facciones marcadas. Los trabajos de ambos en el arte, en el mundo de las ideas y en la creación literaria; esa unción común en la manera de apropiarse del arte paleolítico me provocan, sin quererlo, sensaciones próximas.
¿Para cuando una lectura del Quosque Tandem que se detenga en el interés y riqueza de los textos y notas sobre el arte de la segunda mitad del siglo XX y no se quede, exclusivamente, en la poética o en el mito del vacío del cromlech del neolítico?.
Dice Oteiza:
En el estilo informal del tiempo, se da el silencio con una imagen figurada, indirecta, de un espacio vacio, ya usado y ya desocupado por el tiempo. Siempre el vacio, la nada, en este estilo, es una poética de la ausencia. Ya sea representando unas huellas de alguien o de algo que se ha ido, olvidando unas manchas o descarnando la materia de una pared, para decirnos que ese espacio ha sido abandonado y de cuya soledad, de cuyo silencio, ya podemos disponer85 Quosque Tandem