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En esta ocasión presentamos, dentro de nuestra colección Atzo Atzokoa, otra de esas "joyitas" que han envejecido mal con los años transcurridos. Pero que, a pesar de ello, siguen siendo testimonio de una época que vivieron nuestros mayores. Una época en que masones y separatistas eran purgados.
Una época en que los censores se vanagloriaban de su trabajo.
Una época en la que se reclamaban dejaciones propias en pro de un bien común superior:
"Y prescindiendo de argumentos indirectos o negativos, ¿por qué no ha de bastar para entusiasmarnos y arrebatarnos en pos de ella la grandeza misma de la nueva España imperial? Si alguien debe cercenar nuestros fueros o el excesivo uso de nuestro idioma, no será, hermanos vascos, ni Aragón, ni Navarra, ni Andalucía, ni Galicia, ni Mallorca, por muy alto que haya rayado su heroísmo en la guerra actual, la llamada a ello; será España, nuestra madre España, que no quiere distingos entre sus hijas, ni admite que se denuesten entre ellas, y cuyos mismos castigos son amables porque los imponen santas manos maternales. (Ovación.)"