KARLOS SANTAMARIA KAZETA-LANAK
 
 
 





«La reflexión necesita hacerse más ágil, emplear proyectiles más finos y ondas más cortas»

Artículos periodísticos

Ni un opusculo de excelente factura, titulado "El oráculo como fragmento", Gonzalo Fernandez de la Mora traza una preceptiva y una pequeña historia del artículo periodístico. Su intento —que prepara, sin duda, obra más ambiciosa e importante— resulta muy oportuno ahora que, por diversas razonez, el género periodístico está algo descaecido y pachucho. 

Se olvida, en efecto, con demasiada facilidad, lo que el pensamiento y la literatura deben a este género. Se olvida que buena parte de la obra literaria y filosófica de Balmes, Donoso, Pi y Margall, Costa, Vázquez de mella, Ganivet, Ortega, Unamuno, Maeztu y Azorín, por no citar a otros muchísimos, ha sido realizada desde el periódico o a través del periódico. 

En Francia se recuerda ahora precisamente el cincuentenario de los famosos "Propos" de Alain. El primero de ellos se publicó en febrero de 1906 en "La Depêche" de Rouen. De aquel regatillo o manantial casi invisible, había de nacer una obra filosófica importante, constituida por miles y miles de "Propos", justamente considerados hoy como título de gloria para la literatura y el pensamiento francés. Es un buen ejemplo de la capacidad creadora que se encierra en ese género, al parecer, tan inconsistente y superficial. 

Se dirá, sin embargo, que los tiempos han cambiado, que el lector de hoy ya no soporta latas, que no se interesa en manera alguna por la reflexión ni el ensayo meditativo. La tónica del periódico la dan la información local, el comentario ligero de cine o de teatro, el tema popular y sobre todo el deporte; el deporte, que algunos días amenaza tragarse las ocho o las doce páginas del diario. 
En este clima se requiere un gran poder de captación y de sintesis para poder decir de una manera liviana y soportable, en una breve columna de periódico, algo que tenga sustancia, que no sea un puro y efímero accidente. 

El pulso de nuestro tiempo es rápido y corto. Por otra parte, con las técnicas modernas la gente se ha hecho perezosa y rehuye el esfuerzo. El pensamiento hay que servirlo en bandeja. La lectura resulta penosa, el cine, la radio y la televisión acaban con la tiranía de la letra impresa; la palabra y la imagen vuelven por sus fueros tradicionales. En cualquier caso el periódico se defiende mejor que el libro, y éste, para sobrevivir, tiene que convertirse en introducción, prólogo o ensayo. La mayor parte de los libros de hoy renuncian a toda ambición mayor y se declaran simples prólogos de otros libros que no llegarán nunca a escribirse. 
La reflexión necesita hacerse más ágil, emplear proyectiles más finos y ondas más cortas y, por tanto, más penetrantes para horadar la piel de paquidermo de la indiferencia e interesar órganos profundos del espíritu. 

Pasaron, evidentemente, los años de 1829 y 1830 en que un gran matemático, Nicolás Lobatschefskij, podía permitirse el lujo de dar a conocer espesamente en un periódico, el "Heraldo de Kazan", su nuevo descubrimiento —¡la Geometria no euclidea!, es decir, la más abstrusa creación del pensamiento matemático que imaginarse pueda. 

Hoy, más que nunca, como dice bien Fernández de la Mora, "las masas lectoras exigen una estrecha vinculación entre lo que pasa y lo que se dice", tarea titánica, irrealizable, que hace del articulista un heroe desconocido. No me extraña pues que este excelente periodista se pregunte "si merece la pena de escribir artículos de periódico". 

Simple duda metódica, porque su respuesta es, como la mía decididamente afirmativa.

NOIZ 1956/03/11
NON El Diario Vasco
 
 
KARLOS SANTAMARIA KULTURA ATZERA AURRERA