KARLOS SANTAMARIA KAZETA-LANAK
 
 
 

«a San Sebastián le falta el alma, ni más ni menos que el alma..»

¿Qué le falta a San Sebastián?

¿Que qué le falta a San Sebastián? Lo que yo pienso es que a San Sebastián le falta el alma, ni más ni menos que el alma... A mí se me imagina que se quedó sin ella, que se le ha volado a los cielos. 

(Claro está que esa frase debería explicarse, pero para ello necesitaríamos varias columnas y no nos dejarían, seguramente. Además es probable que terminásemos no entendiéndonos. De modo que renuncio a las aclaraciones y que cada cual la interprete como mejor le cuadre). 

Devolver a San Sebastián el alma que se le fué, ya no es posible: habrá que esperar a que le nazca una nueva. Pero las almas de las ciudades no brotan así como así, ni se engendran de cualquier manera: hace falta calor y amor —mucho de estas cosas— y tiempo, ¡sobre todo tiempo!, que es factor vital en todas las cuestiones de la generación, porque a la Naturaleza no se la puede forzar, ella sigue siempre su paso y su ritmo imperturbable. Y la Historia es, en esto, como la Naturaleza. 

Como al hombre de la plaza de Berkeley a muchos donostiarras nos ocurre que estamos enamorados de una beldad difunta. En cuanto a la que ha de nacer, ¿cómo vamos a amarla si no la conocemos todavía? Así que, ya sabemos lo que hay que hacer. Procurar que a San Sebastián le brote un alma cuanto antes. Sólo temo que a los donostiarras de hoy ya no nos quede tiempo para enamorarnos de ella. 

NOIZ 1952/05/01
NON La Voz de España
 
 
KARLOS SANTAMARIA KULTURA ATZERA AURRERA