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Ya tenemos el catálogo de la exposición Cormán Gabinete de Crisis que podemos disfrutar hasta el día 8 de noviembre en la sala Ganbara de KOLDO MITXELENA Kulturunea.
Jesús María Cormán realizó para esta exposición 34 cuadros, 15 fotografías y 11 collages, mediante los cuales plantea el conflicto que vive el artista a la hora de crear una obra. Estas obras, las físicas, van unidas a un poemario (PDF, 507 KB) que se puede consultar a la entrada de KOLDO MITXELENA Kulturunea.
En el catálogo, por su parte, las imágenes de las obras vienen acompañadas de dos textos, en euskera, español e inglés. El primero, Jesús María Cormán: pintor-poeta, poeta-pintor, de Juan Manuel Bonet. El segundo, Los desaparecidos, del propio Cormán.
Reproducimos un fragmento del primero como aperitivo; del catálogo y de la exposición:
Gabinete de crisis se titula la importante individual que Cormán celebra ahora en San Sebastián, en el Koldo Mitxelena, individual documentada por el presente catálogo, y con motivo de la cual ve la luz, en volumen aparte, pero con el mismo pie de imprenta, su poemario de mismo título: la pintura, como en ningún otro momento de la trayectoria de Cormán, discurre aquí paralela a la poesía.Y tras el aperitivo, toca visitar la exposición, física o virtualmente, y adquirir un catálogo, impreso o en PDF:
Contemplador y revelador de parajes sublimes, en los cuales reina siempre una gran melancolía, Cormán se enfrenta ahora a un proyecto que combina escultura, fotografía y pintura. Realiza pequeñas, concentradas esculturas a partir del vaciado del interior de su mano derecha, recubre esas micro-esculturas de pan de oro –lo cual les confiere un cierto aire de objetos arcaicos, de procedencia exótica–, fotografía en blanco y negro los vaciados en arcilla, suspendidos en el aire, y por último convierte las imágenes resultantes, en pretexto de cuadros: algunos muy próximos a las fotografías, y otros más libres, más visionarios, más extraños, en los cuales esas esculturas se tornan monumentales monolitos, tótems de resonancias prehistóricas, "como vigías elevados y superiores ante un espacio abrumador" flotando inquietantes en el cielo –sobre paisajes de su tierra, siempre entre el verde y el gris–, un poco al modo en que flotan ciertos objetos, en ciertos cuadros de René Magritte.