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2009/04/30

La libertad expresiva de Andrés NágelEl 30 de abril de 1972 se podía leer esto en La Voz de España:

EN LAS SALAS MUNICIPALES

La libertad expresiva de Andrés Nágel

Los "muñecos", realizados en volumen Un elemento innovador de su pintura

"Mi obra no es trágica, en ella hay poesía y humor"

Hoy debemos reseñar una obra singular, como pocas de las que se dan en San Sebastián. ¿Cuál es su mérito? El de haber roto el ritual clásico de una exposición para crear con ella un ambiente de espectáculo. Pero decir que es "original” la pintura de Andrés Nágel significaría ignorar todos los valores que encierra la obra, entre otras cosas porque Andrés Nágel -pues así se llama su autor- no es el primero, ni siquiera en España, que utiliza para otros materiales y elementos nuevos que están "fuera de Catálogo", es decir, fuera de los clásicos de la composición pictórica.

Es esta una de las características generales que tiene la pintura de Nágel, el empleo de materiales vulgares, "despreciables" para una mayoría, como es el esparadrapo, la tela metálica, el alambre, las tierras de sus cuadros. Con ello realiza figuras humanas, los espectros de hombres que dan terror y risa. Nágel ha buscado nuevos campos para su expresión y así ha salido de la limitación del plano para crear la figura real, el volumen. Con este nuevo elemento nos da la realidad ambiental, porque sus “muñecos” (por llamarlos de alguna forma) nos introducen en el mundo tragicómico del silencio y la meditación. No, no es una originalidad la virtud de Nágel, es algo más profundo que discurre entre la imaginación y la intuición, fuera del entendimiento, pero fácilmente comprensible, porque ahí están, las vemos, reales, las figuras humanas –hombres vivos y muertos- que son crítica, documento, grito, tragedia, poesía.

¿Cómo denominarlas? Es difícil. Lo importante es el sentimiento que produzcan. El arte –como dice Tapiés- debe de producir impacto, sorpresa, y este es su auténtico valor de descubrimiento. Lo que se respira al ver la exposición de Andrés Nagel es la libertad creativa del autor, cualidad también poco común llevada hasta sus últimas consecuencias. "El pintor trabaja solo y en silencio", este es el proceso de la búsqueda creativa, cuando la investigación entra en el terreno de lo irracional.

-Para mí la pintura es un trabajo como cualquier otro. Es preciso trabajar mucho y continuado para llegar a hacer algo correcto, aunque nunca sabes lo que va a salir y en esto se diferencia con cualquier otro trabajo en el que sabe qué es lo que hay que hacer. La expresión es un proceso intuitivo que sale de lo que tú lleves dentro; una posición ante las cosas –atacable o no-, pero que responde a uno mismo.

-¿Tú puedes objetivar, a la vista de los resultados, qué es lo que has querido expresar? -No. Eso es imposible. Yo no he querido expresar nada concreto. La creación nunca se puede explicar, sino sentir. Yo no he pretendido contar nada concreto, porque todo es fruto de un proceso intuitivo mediante el cual se han ido modificando las ideas primitivas. El hacer un cuadro te está pidiendo inmediatamente otro y otro, por eso la creación es un proceso frustrante, porque la necesidad que has sentido a la hora de pintar es inagotable y se concatena con el siguiente y así sucesivamente. A mí me han achacado mucho que no termino bien los cuadros, esto me pasa porque a veces, cuando estoy pintando uno, resulta que tengo prisa de acabar porque ya tengo pensado el siguiente.

-Sin embargo, la temática, el tema que tratas, es ya un índice de lo que has querido expresar.

-No, la temática no condiciona en nada a la expresión de uno mismo. La temática no tiene fuerza por sí sola porque es el producto del momento individual que luego, en el proceso de realización, se va modificando. Aunque, eso sí, en el resultado se reflejan la personalidad del autor y los condicionamientos, el mundo que le entorna. En el cuadro no influye únicamente el tema, sino cada elemento, como son la forma, el color, el material, la impresión, las texturas y muchas más que podría decirte.

-El hombre es una constante en tu obra, ¿no presupone esto un humanismo de tu pintura?

-No. Lo humano sale a la hora de tratar el cuadro. Yo no he buscado lo humano como fin porque el hombre sale como resultado o producto de todo el proceso, pero no como intención. El tratamiento del cuadro es un proceso complejo: a lo mejor tienes un tema, una idea en la cabeza, pero cuando te pones a trabajarla te van surgiendo cosas nuevas, elementos que tú no habías pensado, pero que debes incluirlos porque si no lo hicieras sería una frustración. Entonces el resultado es completamente distinto a aquella idea que tú te habías hecho.

-¿No crees que tienen algo de trágico tus muñecos?

-No. No lo creo, aunque sí puede parecerlo. Creo que mi pintura tiene mucho de poesía y de humor, pero no de tragedia. El tema es más instrascendente que la crueldad o la tragedia misma, aunque ésta puede estar en la forma, te darás cuenta que dentro de estos muñecos hay un fondo de blandura o de poesía. No, no creo que sea trágica mi pintura. Además, el humor y la poesía son dos sentimientos que siempre me han salido de una u otra forma.

-¿En qué medida el material condiciona la creación?

-Al cambiar los materials se cambia la expresión. Yo he pasado por todo desde el paisaje, naturalmente condicionado por las influencias educativas. A medida que pasa el tiempo he tenido que ir seleccionando, barriendo muchas de estas influencias para llegar a ser yo mismo y poderme expresar libremente. Los materiales han marcado mucho mi evolución; la pintura con tierras que tengo expuesta ya me pedía el relieve de alguna forma, a base de pintura o de volumen. De ahí llegué a la confección de los muñecos, aunque ahora creo que me voy de nuevo al planño y al volumen integrado en él.

-En tus cuadros hay una constante que son los números, con coherencia o incoherencia, pero siempre pones algún número o alguna palabra.

-Es cierto, es una constante, pero no tiene más significado que el de formar parte del contenido. La gente quiere ver, en realidad ve, en el número el significado preciso, pero yo no se lo doy. Para mí el número es un elemento más, como podía ser el color o la misma forma. Y tiene tanta importancia como ellos en el cuadro. Cuando lo pongo no pienso qué significa, sino que tiene que esar, porque si no colocara yo esos elementos sería una frustración. Muchas veces son una mancha destinada a equilibrar las masas del cuadro.

-¿Crees que tu pintura llega al público?

-La obra de arte como espectáculo es parte del público; sin embargo, la satisfacción de la creación es mía, no me importa si vale para el público. La hago porque la necesito. Si además al público le gusta, eso indudablemente te produce satisfacción, pero no lo hago para eso, sino para mí.

-Sin embargo, yo creo que la obra de arte es producto de una interrelación pintor-obra-espectador, como base de la comunicación.

-Mira, a la gente lo que le gusta es que le des una historia en cada cuadro; por eso prefiere los cuadros del Renacimiento, porque en ellos ven la historia sagrada que ya se la saben y entonces allí reconocen a la Virgen y al Niño y a los pastores. Le gusta ver un relato en cada cuadro y cuando te sales de ahí ya no entiende y no le interesa. Yo no relato nada ni cuento una historia.

-¿Crees que el artista está limitado, coaccionado?

-Al artista no le pueden coaccionar, pero si lo está es por sí mismo, porque él se ha dejado. El artista se limita en la medida que se deja a sí mismo, tanto material como espiritualmente. De la misma forma me parece una coacción la pintura social que sólo refleja una problemática. Esa obra es válida si tes ale a ti mismo, pero no como medida única, ni siquiera como solo camino.

A la exposición sólo le falta la música para que sea un experimento completo. La representación está hecha, la tenemos ahí, en sus personajes creados, estáticos,. En los ocres, marrones, negros. En la pincelada roja que surje latente en algún cuadro dice “mira colocado al revés, como una palabra sin contenido, pero con significado. El mismo que podría traer todo el silencio que hablan los protagonistas.

Genoveva Gastaminza

Página 20 de La Voz de España del 30 de abril de 1972 (PDF, 2,3 MB)

Estas y muchas otras historias de nuestro pasado en la Hemeroteca digital de la Biblioteca de KOLDO MITXELENA Kulturunea.

 
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