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2009/04/14

19370414DV100.jpg El 14 de abril de 1937 se podía leer esto en El Diario Vasco:

14 de Abril

Gracias al Ejército y a los voluntarios de España, no nos vemos obligados hoy a celebrar como fiesta nacional el acontecimiento más antinacional de la historia de España: la proclamación de la segunda república, sumidero inmundo de todas las corrientes antinacionales y vientre maldito en que han sido fecundados todos los monstruos apocalípticos de esta gran hecatombe española.

Como toda gran síntesis, está gran síntesis de la decadencia de España, en el proceso final que significa el lustro republicano, no puede explicarse a la luz de una sola fuerza generadora. El 14 de abril advino como consecuencia de haberse desarrollado y coincidido una porción de fenómenos disociadores de la unidad moral y física que representaba la Monarquía; y entre la simple enumeración de las varias causas que trajeron la república o la consideración relativamente detenida de algunas de ellas, más olvidada, preferimos hacer esto último para celebrar los patrióticos funerales republicanos de hoy.

Para nosotros aquella tarde del 14 de abril, llegó como una lógica madurez de la abominable institución del sufragio. El sufragio, que hemos dado en llamar impuro no nos preocupa con exceso. Los gobernantes se sirven de él como de un aparato ortopédico, incómodo pero práctico, y las gentes miran el decorado de la farsa política indifernetes y hasta con cierta complacencia, como se admiran las ingeniosidades de un estafador. Es un valor convenido y los caciques que lo manipulan vienen a ser una especie de delegados gubernativos, administradores de la picardía oficial y también de la modesta obra positiva del Gobierno. Pero en cuanto las masas de un país empiezan a tomar en serio su función electora y en mayor o menor grado “purifican” el sufragio, se producen verdaderos seísmos nacionales, como el del 14 de abril. Porque la política, en el sentido honesto del vocablo, es una disciplina tan complicada, por lo menos, como la patología o la electromecánica –mucho más, debiéramos decir- y como la mayor parte de los electores no tienen cultura política alguna, emiten su voto con la misma inconsciencia y suprema ignorancia con que unos ingenieros podrían dar opinión sobre las proposiciones discutidas en el Concilio de Trento. De esta enorme incapacidad política de las masas electorales, aun de las que son cultas en otras ciencias, se sirven los menagers revolucionarios para lograr votaciones favorables al estilo de la del 14 de abril en las ciudades españolas.

Las masas, que habían recibido aquellas elecciones, como un sarampión, después de la abstinencia que les impuso la dictadura, desfloraron su reconstruída virginidad votando lo que estaba más cerca de su absoluta y natural ignorancia política.

Puede aconecer que alguna vez, apelando a los trucos publicitarios que tan escrupulosamente han ensayado los zapateros de Boston y las manufacturas yankis de automóviles, las gentes se deslumbren y voten programsa de cierta sensatez política. Pero esto no pasa de ser un episodio alumbrado artificialmente y sin garantía alguna de perennidad. A las gentes jóvenes e inexpertas – el ochenta por ciento del censo, en ciencia política- les seduce siempre mucho más un programa político absurdo o criminal bien aderezado, que un programa honrado, lleno de todas las asperezas e incomodidades de la virtud.

Porque estamos seguros de que la República es sustancialmente eso, la deificación del sufragio, potente instrumento revolucionario, nosotros celebramos hoy con intransferible regocijo este sanísimo 14 de abril del 27. La fecha de hoy nos trae la esperanza de que esta absurda función electoral de las masas habrá terminado para siempre. Y así nunca tendrán que arrepentirse, como ahora se arrepienten todos los españoles bien nacidos, de aquella alegría verbenera con que vieron caer un día la monarquía española, última trinchera eficaz contra la revolución, al mismo tiempo que recuerdan con simpatía al que no quiso defender violentamente el trono, para que la Monarquía pudiera volver a España limpia de sangre.
Portada de El Diario Vasco del 14 de abril de 1937
Portada de El Diario Vasco del 14 de abril de 1937 (1,4 MB)

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