
gipuzkoakultura - albisteak
El 8 de abril de 1893 se podía leer esto en El Cántabro:
A donde van
Triste es confesar que los partidos liberales tienen más astucia para dividirnos que nosotros para evitar y destruír, ya que no se pueda pagarles con la misma moneda, esos gérmenes de discorida que tan disimuladamente introducen en nuestro campo.
Y más triste és todavía el que con nuestra apatía é incertidumbre demos tiempo á los miembros corruptos para hacer prosélitos cuando en nuestra mano estaba el conservar sano el espíritu de nuestros amigos con solo decir la verdad lisa y llanamente.
Ya que antes no lo hicimos, hagamos ahora luz en nuestros sencillos y bondadosos paisanos, sepan de memoria la verdad y arranquemos la máscara á los solapados é hipócritas para su confusión y arrepentimiento.
Dicen los traidores que no quieren ser carlistas, “antes moro que carlista”; peor para ellos. Ni nosotros los queremos, á no ser sinceros.
Los árboles, según la palabra divina, se conocen por sus frutos, y los hombres por sus obras.
Veamos, pues, qué frutos y qué obras son los de los Gobiernos liberales.
Asesinato de los Religiosos, incautación de los bienes de la Iglesia contra su voluntad, cuya definición católica es latrocinio.
Malversación de las fundaciones de sufragios, por más que fuesen destinadas á las benditas Animas del Purgatorio.
Demolición y destrucción de los Templos del Señor y de un sin número de conventos de frailes y monjas, dedicándolos algunos para teatros y danzantes y otros para cuarteles.
La pérdida inefable de la Unidad católica, foco perenne de discordia y fomento para la desmoralización. La desmesurada y dañina libertad de imprenta, etc., etc.
Estas todas son hazañas del liberalismo, al nivel del progreso moderno, que todo hombre de sano criterio condena y detesta; en cuya ejecución y menos en su responsabilidad, han tenido arte ni parte los carlistas por la gracia de Dios.