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El 24 de marzo de 1936 se podía leer esto en El Pueblo Vasco:
EN LOYOLA
Un muchacho socialista herido de gravedad en una emboscada
Los malhechores desaparecieron; y el gobernador comparece con una quejumbrosa nota de invitación al desarme. Pero, dejándose de notas, debía imitar al Sr. Varela.
Página 3 de El Pueblo Vasco del 27 de marzo de 1936 (PDF, 1 MB)
Durante las primeras horas de la noche del domingo se cometió un nuevo salvaje atentado, también de carácter político, del que resultó víctima Antonio Bermejo González, de oficio tipógrafo, de 18 años de edad, con domicilio en el barrio de Eguía 16, tercero, c.
Bermejo había pasado el día bailando en los Campos Elíseos, de Martutene, y a última hora de la tarde regresaba a San Sebastián en unión de dos amigos más y dos muchachas.
El regreso lo hacían a pie, tanto por la costumbre de venir por la carretera chicos y chicas en alegre amistad, como por la circunstancia, en este caso, de que los citados jóvenes no se hallaban muy sobrados de fondos, hasta el punto de que entre ellos discutieron sobre la forma de hacer el viaje de regreso, siendo Bermejo el que optaba por volver en tranvía, pero se impuso el criterio contrario para acer alguna economía en sus menguados fondos.
Iban por la carretera, tranquilos y alegres, cuando al llegar al puente de Loyola, en las proximidades de la sidrería “Pello”, sobre las nueve y media de la noche, se oyeron dos disparos, a cuyo ruido las muchachas huyeron hasta desaparecer, mientras que los tres jóvenes procuraban también correr para ponerse a salvo.
De pronto Bermejo, cuando solo había corrido unos cuantos metros, exclamó: ¡Uy! si estoy herido… e inmediatamente caía a tierra.
Sus amigos acudieron rápidos a auxiliarle y recogiéndole le llevaron al Cuarto de Socorro, donde se apreció la gravedad de su estado, por lo que poco después le trasladaban al Hospital.
El doctor Zuriarrain le practicó una delicada cura. Presentaba dos balazos que le habían entrado por la parte antero-posterior de la base del tórax, con perforación del intestino y del diafragma y rotura del bazo.
La agresión parece que reviste carácter político, pues el herido pertenece a la Juventud socialista y es hermano de un conocido socialista que se halla en Rusia. Indudablemente los disparos hicieron blanco en la persona a quien iban dirigidos.
Los amigos del herido aseguran que se trataba de una represalia por el suceso desarrollado días pasados en Hernani y que se había decidido la muerte de algun socialista o comunista, habiéndose disparado sobre él, precisamente, al ver que llevaba una blusa roja con la estrella del partido, uno de cuyos picos, por cierto, fue partido por las balas.
Los agresores fueron varios, dos o tres, a los que entre la obscuridad parece que se vió huir, pero sin que de los mismos pudieran darse detalles precisos. No existe, fundamentadamente, la menor sospecha de quiénes puedan ser los autores de este atentado.
La policía comenzó a practicar diversas diligencias, averiguando que en la sidrería “Pello” habían estado merendando un grupo de nacionalistas y un tradicionalista y en este sentido se hicieron algunas averiguaciones. El concejal socialista señor Iglesias, ordenó a un municipal detuviera a Ignacio María Jáuregui, de 26 años, soltero, sastre, con domicilio en la calle de Legazpi, quien pasó a disposición del juez.
Según nuestras noticias, las diligencias judiciales fueron activas y para última hora de la tarde se había dispuesto la libertad de todos los detenidos, por no haber encontrado pruebas ni indicios que justificaran aquella medida. Lo que si parece que existen son datos personales de los agresores, en la medida de lo que podía advertirse en la obscuridad y cuando huían. Estas señas son las facilitadas por los testigos presenciales del suceso.
El herido, a última hora de la noche, seguía en igual estado de gravedad, aunque parece que había reaccionado algo.
PROTESTAS POR EL ATENTADO
Ayer mañana acudieron al Gobierno civil diversas comisiones que fueron a protestar del atentado de que fue objeto el joven socialista Bermejo. Entre estas visitas figuraban grupos de la Gráfica, Partido y Juventud Socialista, Frente Popular, sección de la Gráfica, a la que pertenecía el herido; de Solidarios Vascos y del Partido Nacionalista, todos los cuales condenaron la agresión en términos duros.
VISITAS EN EL HOSPITAL
En el Hospital el herido fue visitado por muchos compañeros y amigos, directivos de la Gráfica, correligionarios y por el gobernador señor Artola.
En el lugar del suceso fueron encontradas algunas cápsulas del 7.65.
UNA NOTA DEL GOBERNADOR
El gobernador facilitó por la noche la siguiente nota: "Aparte de lo bárbaro de los atentados es desconsolador que los ciudadanos y particularmente los jóvenes se familiaricen con el uso de las armas de fuego hasta el extremo de que parece no se acierta ya a dar cauce a las pasiones políticas si no es a tiros y es preciso no solo que la autoridad tome enérgicas medidas para evitarlo si no que los dirigentes de las organizaciones políticas y sociales emprendan una cruzada en favor del desarme llamando a la reflexión a sus dirigidos y haciéndoles ver que si la libre expansión de las ideas ha de realizarse a cuentas de procedimientos de violencia que puedan degenerar en crímenes, llegará un momento en que todas las personas sensatas asqueadas de tan inhumano procedimiento abominen del ejercicio de la política que debe estar considerado como el más alto deber de ciudadanía encaminado a la conducción de los pueblos, nunca como salvaje deporte o tiránica imposición de opiniones. El gobernador se dirige a todos los guipuzcoanos pidiéndoles una ejemplar disposición para atender a este llamamiento de paz y desea que ni un solo atentado más empañe la fraternidad de esta cultísima y admirable Guipúzcoa".
PALABRAS INDISPENSABLES
La candorosa nota del señor Artola viene a confirmar una sospecha muy extendia en la opinión: que en Guipúzcoa no hay gobernador. Al tener que declaralo, lo sentimos por el señor Artola. Pero lo sentimos más por Guipúzcoa.
Porque es mucha ingenuidad salir a estas alturas con semejante nota un gobernador que ha asistido a jornadas electorales como las recientes y memorables y que tantos medios y ocasiones ha tenido de comprobar y evitar el descubrimiento que ahora hace en su nota. Y por toda solución no se le ocurre otra cosa que unas escurriduras literarias invitando al desarme y asegurándonos que tendrá una pena muy grande si vuelve a registrarse otro atentado.
Por honda que sea la futura pena del señor Artola no podrá compararse a la actual de los guipuzcoanos que vemos nuestra provincia ensangrentada impunemente y a merced de la barbarie organizada. Pero con jeremiadas no se asegura la vida de los ciudadanos; y que un gobernador se limite a reprochar estos atentados resulta tan redundante y estéril como que la Justicia se circunscribiera a publicar una nota advirtiendo que no puede aplaudir los asesinatos.
Ya que el señor Artola no hace nada por evitar nuestra pena, queremos evitarle la suya, la que tendria en caso de repetrise los atentados. Y a tal efecto, le señalamos el ejemplo del señor Varela, un verdadero gobernador que, en vez de esperar que las ostras se abran por persuasión, está realizando un desarme a fondo, en forma imparcial y justa, sin preocuparse de protestas ni sectarismos, hasta raer de Vizcaya la criminalidad que en cambio el señor Artola está dejando florecer en nuestra provincia.