
gipuzkoakultura - albisteak
El 9 de marzo de 1946 se podía leer esto en Unidad:
¡Buenas tardes!
Eso está muy bien...
NO es regular la publicación de los acuerdos de la Federación Nacional de Fútbol, y hay que lamentarlo porque suelen ser muy interesantes. Jugadores castigados, clubs reprendidos, árbitros que no arbitrarán en una temporada... No sería correcto decir que todo eso es muy divertido, pero sí que conviene divulgarlo. Sin embargo, ha podido notarse que no siempre se procede con la misma diligencia. Pasan semanas en las que se esperan grandes decisiones y éstas no aparecen. Y algún que otro árbitro sancionado-tan admirable es su modestia-goza del favor de no verse aludido en las letras de molde de los periódicos. Esto le lleva a uno a la suposición de que los delegados de la Federación, en su reparto por los campos, se bastaban para con su sola presencia imponer respeto en los públicos exaltados. ¿Partido difícil? Enviábase un delegado y en paz. Los directivos de los clubs le saludaban con toro miramiento, buscaban para él la mejor localidad y perdía el equipo visitante. El equipo visitante es el que pide delegado de la Federación. A veces, tiene pleno fundamento su solicitud, pero otras no. Cuando se carece de una buena línea delanera y el guardameta es inseguro, hay por qué pronosticar que el delegado sobra. Concluído el encuentro, el representante federativo se despedía de sus anfitriones, del árbitro y del equipo visitante. Un informe cortito y a otra cosa. “Sin novedad.” En algunos casos, la concisión informativa no hubiera perdido nada con que se dijera: “Sin novedad en el frente”.Página 5 de Unidad del 9 de marzo de 1946 (PDF, 859 KB)
Esta semana que vence ha habido noticia. Un club de Primera División del que no se sabe que reparta, entre sus socios tratados de cortesía-o anti-espasmódicos-ha delinquido. Ordinariamente la falta no alcanza a la Directiva ni al club mismo, aunque éste y aquélla paguen las consecuencias. Probablemente no es justo, pero ha de rechazarse la insinuación de que, puestos a pagar alguno, fuera más equitativo que corrieran los gastos de cuenta del equipo perjudicado. Y la Federación ha dejado sentir el peso de su autoridad para restablecer la disciplina. En fútbol pueden acaecer los más pintorescos episodios-un penalty contra el equipo local es un pintoresco episodio- siempre que no tengan que ver con la brutalidad. Y en El Collao se excedieron ligeramente los judíos que apedrearon a los jugadores forasteros y al árbitro. Diez mil pesetas de multa. En Alcoy dirán verdad comentando que la vida está cara. Pero o se impone la formalidad o se establece el derecho a viajar en tanque. Para un club de fútbol, la situación iba a ser algo molesta, salvo que hubiera podido conseguir un tanque “tigre” en buenas condiciones, posibilidad ésta a la que se ha de renunciar por determinadas circunstancias. Para el árbitro, en cambio, no sería tan perjudicial. Los aldeanos y las gentes rurales que vieran pasar el guerrero artefacto por las carreteras, acertarían en seguida sin reclamar de su imaginación un esfuerzo prodigioso. ¡Ahí va un árbitro! Las marcas de coñac que acostumbran a anunciarse habrían encontrado una propaganda muy eficaz. También la habrían encontrado las casas productoras de pastillas contra el mareo.
Otra nota semejante en cuanto ocurra donde sea cualquier nueva transgresion, y do quedará tan liso como la bahía de la Concha cuando sopla el viento sur. Pero convendría que no se desmayara con esta actitud de castigar con la dureza que exija el daño causado. Destrozar la aleta izquierda de un automóvil no será nunca tan importante-mientras no se pruebe lo contario-como romperle el parietal a una persona, aunque ésta sea árbitro de fútbol. Por eso creo que hacen bien los equipos visitantes que siguen pidiendo delegados federativos para sus partidos difíciles.
Me permito de paso sustentar la opinión de que los delegados federativos no debieran de temer el coste de un telegrama muy amplio.
EROSTARBE.