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Mª Jesús Aranburu en El Diario Vasco
2007/09/18

Mª Jesús Aranburu

El pasado 16 de septiembre El Diario Vasco ha publicado una entrevista sobre los planes de la nueva diputada foral de Cultura y Euskera, Mª Jesús Aranburu. La entrevista, realizada por Teresa Flaño, da un repaso a los temas de esta legislatura en el ámbito cultural. En un suelto de la misma Teresa, nuestra diputada es definida como “trabajadora, entusiasta y abuela”. ¡Ah! y como mujer “con mucho remango”

Ésta es la entrevista:

María Jesús Aranburu ya fue titular del departamento de Cultura en la legislatura de Eli Galdós (1991-1995) y directora del mismo entre 1999 y 2003, con Román Sudupe al frente de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Ahora ha vuelto como máxima responsable de Cultura, con "nuevas fuerzas", según confiesa, y "con mucha ilusión". Con menos de dos meses al frente hace un repaso de los proyectos que van a centrar la nueva legislatura.

-¿Cómo ha sido el reencuentro con el Departamento de Cultura?
-Como encontrarse con un amigo con el que mantenía cierta distancia, aunque nunca me he alejado del todo. También encontrarme con temáticas que en su día gestioné y que están todavía vigentes.

-¿Qué herencia ha recibido?
-Proyectos que en su día gestioné en un proceso inicial como Tabacalera; el espacio que ha de conservar, restaurar y difundir el patrimonio cultural con el depósito arqueológico; el parque del cuento Ipupomamua. También un ambiente de continuidad con necesidad de renovación... Proyectos que conozco y otros a los que tengo que hacer frente en una situación un tanto conflictiva, situaciones bastante fuertes. Vamos a trabajar con entusiasmo y se van a ver los frutos. En el aspecto presupuestario nos hemos encontrado con cierta dispersión porque en la pasada legislatura las competencias eran del diputado general.

-¿Cuáles son los pilares en los que va a basar su trabajo?
-Soy la diputada de Cultura y Euskera, y no es casualidad. El euskera va a ser el elemento trasversal de todas nuestras actuaciones, pero también el elemento fundamental que va a caracterizar esta legislatura. Hay una decisión política firme de que pasemos al uso del euskera en todos los ámbitos. Para eso hace falta amor al euskera, saber que es nuestro mayor patrimonio.

-Se ha encontrado con varios temas problemáticos. El que más repercusión ha tenido ha sido Praileaitz. ¿Cómo va a enfocar la situación?
-He visitado la cantera y hablado con los implicados. Son temas que cuando hay distintos intereses se crean tensiones. No cabe duda de que ahí tenemos un patrimonio cultural que es de todos, pero también tenemos una industria, la cantera, que crea riqueza y repercute en todos. Hay que tratar de coordinar los intereses. El Gobierno Vasco sacó un decreto por el que la cueva tiene asegurada su conservación y nadie lo puede poner en duda. Otra cosa es cómo hacemos compatible el desarrollo de la actividad económica tan importante y los intereses patrimoniales, no sólo de la cueva, sino en el sentido más amplio de proteger todo su ámbito cultural. Para esto, mi premisa es la negociación. Sé que no es fácil, pero hay voluntad por todas las partes de llegar a acuerdos para salvaguardar el patrimonio que es de todos, el cultural y el que genera la industria. No me atrevo a dar plazos, pero en breve esperamos encontrar una solución y que la gente vea que las instituciones somos garantía para la protección del patrimonio cultural.

-En su primera intervención comentó que le daba la impresión de que el Gobierno Vasco había asumido funciones más allá de las que le correspondía. ¿Sigue manteniendo esa idea?
-El decreto tiene aspectos ambiguos y otros contradictorios. Considero que en el ámbito de la conservación hay una intromisión en las competencias forales. Soy consciente de que en este tema el departamento de Cultura del Gobierno Vasco ha tenido problemas que producen desasosiego y que no son fáciles de gestionar. Creo que se ha debido a quince meses de tensiones.

-Una de las primeras inauguraciones que iba a realizar el próximo diciembre era la réplica de Ekain, pero una vez más se ha retrasado hasta primavera.
-Yo creo que las fechas entran dentro de los parámetros que estaban previstos. Al menos eso es lo que me han transmitido. No había una fecha concreta. Ha tenido un proceso muy largo por cuestiones técnicas, pero en Ekainberri ya van a entrar los paneles. Vamos a ser un referente en tema arqueológico en todo el mundo. No sólo va a estar la réplica sino un centro sobre prehistoria muy importante.

-Otro tema estrella es URI, aunque también ha recibido críticas.
-Es un proyecto que albergará el patrimonio guipuzcoano desde las colecciones de la propia Diputación hasta el depósito arqueológico, que el Gobierno Vasco debe decidir dónde se ubica. En estos momentos está al ralentí, a la espera de que el Ayuntamiento de Irun realice todas las modificaciones urbanísticas. A partir de entonces tomará velocidad. La obra durará 20 meses. Mientras, el depósito arqueológico está en una situación precaria respecto al acceso a los materiales por parte de los investigadores.

-Tabacalera fue un proyecto en cuyos inicios estuvo usted. ¿Cómo se lo ha encontrado?
-Se han dado pasos importantes. La sociedad se ha dado cuenta de que hay actividad, aunque ésta no corresponda a la definición que se le quiere dar respecto a la imagen y las nuevas tecnologías. Aún queda mucho por hacer; tomar decisiones muy importantes porque hay que llenar de contenidos el edificio y traspasar las paredes del edificio.

-¿No va excesivamente lento?
-No lo puedo negar. Las hemerotecas están para algo. El proyecto empezó a estar sobre las mesas entre 1999 y 2000. Cuando terminé mi etapa anterior en Cultura, en 2003, no teníamos puestos los pies en la tierra y ahora sí. Sólo nos falta crecer y dar músculo a la estructura del proyecto.

-¿Han influido los intereses muy diferentes de cada institución?
-No. Es la complejidad que conlleva ser algo nuevo, dentro del ámbito de la gestión y y difusión de la técnica audiovisual, porque copiar es fácil.

-Este proyecto obliga a un replanteamiento de lo que será en el futuro Arteleku ¿Hacia dónde cree que debe dirigirse?
-Me pide una respuesta que todavía no tenemos. No cabe duda de que las funciones no se pueden duplicar porque tenemos la obligación de ser eficaces. Mucha de la esencia de Arteleku se está planteando en Tabacalera.

-El Koldo Mitxelena ha sido un referente como impulsor de proyectos culturales contemporáneos durante catorce años. ¿Es hora de una revisión?
-En su momento fue un referente del que estamos orgullosos. Es cierto que tiene unos años de vida y el traje le ha quedado un poco ajado. Hay que renovar. Ya tenemos en la mesa el planteamiento sobre qué incidencia va a tener Tabacalera en el mundo cultural y cómo debemos compaginar la función del KM con la nueva situación cultural de la ciudad y de Gipuzkoa. Estamos en un momento de reflexión.

-El convento de Santa Teresa, después de su recuperación, está cedido al Ayuntamiento para que lo emplee mientras dura la rehabilitación de San Telmo. ¿Ya han pensado a qué se dedicará después?
-Reconozco que no es la carpeta que está más arriba en mi mesa. El proyecto de futuro pasa por un trabajo conjunto con San Telmo y donde URI tendrá un papel protagonista. Vamos a ser colaboradores y no podemos permitirnos el lujo de tener setitas repartidas por todos los lados. Hay que colaborar para progresar, ¿fuera las individualidades!

-¿Cómo se encuentra el proyecto del centro Ipupomamua, que se construirá en Asteasu, en torno a una idea del escritor Bernardo Atxaga sobre un parque sobre el cuento?

-Es un proyecto lento que ha tenido muchas dificultades urbanísticas. Teóricamente la idea es magnífica, pero se ha encontrado muchas dificultades. Se ha encarecido el proyecto, surgen nuevas tecnologías... que lo han retrasado.

-El que tiene que estar muy avanzado es el Centro de Investigación sobre la Oralidad en Euskera, llamado Mintzola, en Billabona...
-Está casi listo. Ahora estamos estudiando la forma de gestión. Espero que sea una de mis primeras inauguraciones. Estos dos proyectos, el de Asteasu y Billabona, son dos proyectos que nos encantan porque es el reflejo de nuestro propósito de ofrecer la posibilidad de vivir en euskera. Debemos superar los problemas políticos que tantos quebraderos de cabeza nos producen y considerarlo como un patrimonio de todos. Es un nexo de unión y no lo contrario.

-Desde hace varias legislaturas se está realizando una importante inversión en la recuperación de iglesias. ¿Su departamento va a continuar con esta política?
-El programa es viejo en el tiempo, pero importantísimo en la conservación del patrimonio. No tenemos la Capilla Sixtina, pero sí unos importantes edificios religiosos tanto de iglesias como de ermitas. La primera etapa fue su rehabilitación, después se procedió a su adecuación interior, y por último a la recuperación de los retablos. El Obispado debe implicarse en la difusión: en que se cumplan los horarios de visitas, que el turista no se encuentre las iglesias cerradas... para llegar al público en general, que esté al alcance de todos.

-Antes ha comentado que no debe haber muchas setitas ni que se dupliquen los proyectos. ¿En Gipuzkoa no hay una saturación de pequeños museos?
-Sí, hay mucho museíto, algunos riquísimos. Hay un elemento importante, que en mis etapas anteriores no existía, que es la Ley de Museos donde queda clarisimamente definido qué es museo y qué no es. Muchas veces le damos esa categoría a algo que es un espacio donde se recupera y se muestra una parte de nuestra historia o patrimonio, pero que no reúne todas las características que debe tener un museo. La Ley crea un sistema en el que debemos meternos. De todos modos no podemos olvidar a todas las pequeñas instituciones y de los particulares que han conservado muchas piezas que han permitido que ahora tengamos museos en el más amplio sentido de la palabra. También hay que pedir la colaboración de estos espacios para reordenar estos centros.

«Balenciaga no se ha hecho bien»


-Una situación conflictiva que se ha encontrado es el Museo Balenciaga.

-Es uno de los temas que más tiempo y esfuerzo hemos invertido. Es un proyecto muy importante, pero hay que orientarlo bien. Estamos convencidos de que no se ha llevado bien. Las responsabilidades se conocerán después de que los abogados nos presenten sus informes. Hay un pasado que debemos aclarar, y hay un futuro que pide mucho esfuerzo humano y económico. También hay interrogantes que debemos aclarar como la viabilidad de su gestión. El final de todo el camino derivará en un proyecto en el que vale la pena trabajar. No puedo dar detalles y fechas, pero si garantizar que va a tener personalidad propia dentro del mundo de la moda, que es muy importante.

-¿Las instituciones no ejercieron el control necesario?
-Es probable que haya habido un exceso de confianza en los gestores que estaban en primera línea antes y después de la constitución Berroeta Aldamar. El proyecto arquitectónico no se ha llevado adelante con la perspectiva que en su momento se contrató. Ha tenido cambios económicos que en principio no se tuvieron en cuenta. Los letrados nos dirán a quién corresponden las responsabilidades.

-¿Acudirán a los tribunales?
-Si es necesario, sí. El diputado general en su campaña electoral ya habló de transparencia. La sociedad nos pide a los políticos eficacia en el trabajo, toma de decisiones para mejorar la calidad de vida y transparencia.

 
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